jueves, 11 de junio de 2009

Dos horas y un destino


Como vengo haciendo todos los miércoles durante el año, las dos horas que tengo para comer, las estrujo y aprovecho al máximo. En 5' me planto en el paraje de la Mare de Deu de Gràcia de Vila-real, me cambio y a disfrutar.


Comienzo la ruta junto al rio Mijares, acompañándolo en su descenso.


Hay tramos en los que las paredes te obligan a doblar el cuerpo para no salir rascado.



Otros en cambio son de una belleza espectacular,

como si estuviera en plena amazonía,

al fín llego al puente de Santa Quiteria donde hago unos estiramientos y comienzo el regreso.


Las ardillas, únicos testigos en todo el paraje de mis ejercicios de estiramientos y abdominales sobre la hierba recien regada.


La ducha públia, si la sabes utilizar bien y te desprendes de unas cuantas manías, el 80% de tu cuerpo queda limpio e impecable.
Una ruta que es una auténtica delicia por su exuberancia vegetal, la multitud de aromas que disfrutas, el rumor constante de agua bajando por el rio, el sonido de los pájaros, y la ausencia de todo aquello a lo que estamos acostumbrados a sufrir en una ciudad.

3 comentarios:

  1. Joé, qué ganas tengo de coger las vacaciones y perderme en la naturaleza ........

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  2. Menudas acuarelas más bonitas. Siempre he creído que la percepción del tiempo es relativa. Cuando sólo se dispone de dos horas, suelen ser intensas y saber a gloria. Un abrazo, David.

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  3. tú si que sabes David. Menudo pedazo de circuito que te has buscado!!!!

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