sábado, 31 de octubre de 2009

Se llama JUDAS y no es traicionera

No creo que sea una desconocida para vosotros. Como en los supermercados empieza a haber una buena selección de marcas, me tocó elegir una para hacer una cata este fin de semana y la verdad es que sólo con su nombre y su sobrio pero impactante diseño hizo que me inclinará sin duda por ésta.
Un dicho belga que dice: «cerveza maliciosa, placer divino». Este es el espíritu de esta cerveza, cuyo nombre nos pone en preaviso de sus excepcionales características.Cerveza rubia fermentada en botella, de intenso color dorado y tonos de oro viejo. Espuma muy blanca, de buena formación y densidad. Aromas frescos, nítidos y de tendencia afrutada, sobre ligeras notas a cereales, lúpulo y hierba recién cortada. Todos estos matices, y alguno más, combinan de forma magistral con sus características notas amargas y dulces, bien ensambladas.
Boca potente, densa, persistente, equilibrada, y de tendencia dulce en la entrada. Evolución a seca y matizada por el ligero amargor final, con recuerdos a caramelo, y cierta pastosidad.
Burbuja muy fina, pequeña y bien integrada en el líquido. Es una cerveza para saborear entre 8 y 10 grados, a pequeños sorbos, y tranquilamente, en su exclusiva copa tipo tulipán.
DATOS:Marca: Judas.Elaborador: Alken-Maes.Familia: ale.Alcohol: 8,5% volumen.País: Bélgica.Precio 33 centilitros: 1,35 euros.

En cuanto a mi opinión poco experta, realmente es una cerveza para beber a sorbos cortos y también para acompañar tapeo. A pesar de tener una graduación tan alta, no se nota para nada ninguna aspiración alcohólica. De la misma manera, a pesar de su potente fermentación, no asoma para nada ningún tipo de regusto amargo destacado, más bien dulce; y realmente el tono final que queda a cereal es muy equilibrado.

2 comentarios:

  1. Yo no la conozco. Habrá que ver dónde se puede adquirir y probarla.

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  2. Vicente, la tienes debajo de casa! (Knsum).

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