lunes, 26 de abril de 2010

UUUAAARRRG!!!

Este era el grito que dimos los dos al salir del barrio con la intención de cortar por la mitad el Desierto de las Palmas. El patinete tenía tantas ganas como yo de volver a partir las piedras del camino. Primero, la necesaria y selectiva subida, en la que debido a mi recuperado momento de buena forma y sin ser mi intención, envié para casa llorando a varios btteros con armaduras modelo gladiator. Después la bajada a la Pobla... inenarrable!!.
Tras 50 kilometrillos pataleando llegando a las puertas de mi pueblo, el ardoroso grito matutino ya se había transformado en un manso maullido de gatito necesitado de cariño :-))

Al día siguiente con la familia, la cosa ya fue más relajada.

2 comentarios:

  1. Si es que no se puede guardar tanto tiempo el patinete !!
    Luego sale que mueeeeerde .....

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  2. Qué malo eres con ellos.
    Cuando me dirigía a Alemania, también en patinete, me encontré a dos en la carretera con BTT a unos 20 km de Burgos. Los adelanté en una subida aprovechando que hicieron una parada. Después ya no fueron capaces de pillarme hasta que esperé por ellos y acabamos tomando unas cervezas.
    Por la noche te quedas como un gatito... pero a la mañana siguiente, cuando despunta el día, puedes volver a gritar uuuaaarrrg!!!
    Un saludo.

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