jueves, 2 de septiembre de 2010

Un paseo por Castroverde (2ª parte)

Así se sencillo y espectacular. Al viajar sin agencias intermediarias, corres el pelibro de plantarte en medio de la nada, rodeado de todo lo necesario para vivir, es decir, aire limpio, agua, luz, caminos, árboles, prados, y por la noche... oscuridad, silencio, serenidad.

¿Qué camino tomar?, ya tenemos el dilema. Ningún problema, un rato voy por la derecha, un rato por la izquierda. La cuestión es disfrutar.



Para desayunar, una sesión de running por el camino primitivo de Santiago.


Paseando por la senda junto al Miño a su paso por Lugo.


Sin palabras...

Probando la empanada gallega con Suso y Teresa. Había empanada para alimentar un regimiento.
Y pagamos las consecuencias.


3 comentarios:

  1. Las fotos parecen del rio y la selva del Amazonas. A veces no soy consciente del valor de las cosas que nos rodean.
    Pronto publicaré una foto de los bebés de mamá coneja para que la vean las pitufas de mamá Marian. Ya son blanquitos.
    Un abrazo.

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  2. Impresionante Suso lo que tienes nada más abrir tu puerta.
    David...¿ a que es el camino autentico que todos tenemos en nuestra imaginación?.... Espectacularrrr.....

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  3. Está claro que cada lugar tiene sus paisajes y rincones típicos que impresionan al forastero que viene de lejos.
    Sin embargo, puedo deciros que aquel pedacito de camino que conocí, a parte de su evidente fresca y salvaje hermosura, ofrecía por muchos de sus rincones sentimientos de armonía, tranquilidad, paz, serenidad, que invitaban a la meditación... que no es poco para la época que vivimos.
    Las ortigas eran las únicas que te hacían regresar del trance alcanzado a la vida real. ;-))

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