sábado, 10 de marzo de 2012

La cerveza no engaña.

Repasando fotos de archivo,
descubrí el más profundo sentido de la amistad,
aquella que se fortalece en verano,
con el buen tiempo y muchas horas por rellenar,
como aquella mañana de agosto,
que no quisimos desperdiciar,
dieciséis kilómetros de monte bajo,
y un chapuzón en la piscina del bar,
antes pasamos a recoger el trofeo,
un barral helado de cerveza en llimoná,
y ahí se demuestra la valentía,
la gallardía no exenta de humildad,
...¿quién podrá superar a un amigo
que cede su turno sin romper a llorar?.







A mi más muy buen mejor amigo del pueblo,
a Juan.
:-))



4 comentarios:

  1. Supongo que debí quedarme como un niño mirando el pajarito de la cámara! jjj. Bueno David, esos días de verano volverán con kms de sendas para que disfrutemos... Pero hasta entonces, ya sabes que tenemos que quitar una tarea pendiente de la agenda y el Tossal nos espera para ver un amacenecer, quizá esta Semana Santa?

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  2. ok, lo consulto con mi gemelo y te digo algo.

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  3. David, me parece que fuiste mas hábil y rápido que Juan Tamarit y que no le diste tiempo a pestañear a Juan, vamos, que ya puedes quedar bien diciendo que te cedió el turno, pero creo que arramblaste con el porrón después de 16 km a la solana...jejeje..a disfrutar, por cierto yo soy más de puestas de sol, los amaneceres me gusta imaginármelos desde mi cama.

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  4. Qué cara de felicidad se nos queda cuando tenemos un porrón de cerveza fresquita
    delante.

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