En innumerables ocasiones se me ha roto la trabilla de los relojes deportivos antes de que estos sucumbieran por cualquier fallo de funcionamiento.
Como estamos en crisis y además le tenía muchísimo aprecio a este reloj deportivo, me rebané los sesos para poder seguir disfrutando de el y reparándolo de manera rápida, para salir a la montaña inmediatamente
Se me encendió la bombilla y con un kit de gomas de grifos (precio 60 centimos)pasé el aro que más se le adecuaba.
y voila... a seguir disfrutando de inmediato del reloj y de sus prestaciones
A veces además de ser peligroso con el soldador, soy en algo más jejeje




Salva enseñó a McGiver todo lo que sabe...
ResponderEliminarY al Equipo A. Jajaja
ResponderEliminarVicent Fabregat.