sábado, 13 de julio de 2013

In the light.




Con la misión de recabar información para la Confederación Cervecera del Barrio, calculé mi último viaje interestelar en una ruta elíptica la cual me llevaría a pasar muy cerca de un curioso planeta llamado TODODEPORTEDEMONTAÑA, sobre el cual me disponía a investigar. Calculé la velocidad de curvatura de mi nave para hacerla coincidir minutos antes de un evento socio-deportivo en el cual participaba todo el país. Me disfracé con las mismas ropas ajustadas que llevaban los seres de TODODEPORTE para pasar desapercibido y cumplir así con la primera directriz de la Confederación, “No interferir jamás, bajo ningún concepto, en el desarrollo o devenir de las nuevas formas de vida que pueda visitar”.


Imagen de los primeros seres de TODODEPORTE que pude ver junto a las coordenadas en las que fui teletransportado.





En general, son seres alegres, despreocupados, felices de compartir una comunión deportiva, se embadurnan las extremidades con ungüentos y sprays de terribles olores, buscan rincones apartados donde orinar aunque si son descubiertos les da igual...




Se reunen en la plaza principal donde hablan unos con otros, se saludan, se desean suerte, comentan dónde se reunirán la semana siguiente, y se preparan una especie de brebajes isotónicos muy rudimentarios y sin fermentar, en los que depositan parte de sus esperanzas en poder llegar.




A escasos minutos de la salida, rompen filas, conectan sus pulsómetros, se ajustan cinturones y mochilas, controlan sus relojes, calla la megafonía y suena un chupinazo que les hace vibrar.



Texto inspirado en la serie STAR TREK, película que he ido a ver recientemente, con la que he tratado sin suerte, de hacer las paces con la industria cinematográfica de mi ciudad.



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