jueves, 19 de marzo de 2015

Roni y compañía.


   El día del padre, y de buena mañana los dos primeros regalos. El primero de mi gemelo, que tras una tregua de tres semanas parece que pide volver a la guerra. El segundo de Roni, que me ha regalado su compañía agradecida durante 40 minutos de un trote más que aceptable por caminos empapados de miel de almendro, monte bajo y cultivos.




   Hoy he sentido que volvía a ser el puto amo en una fina franja al Oeste Mediterráneo, de todas aquellas cosas sencillas, sin un claro nombre ni motivo definidos... que nadie podrá jamás clasificar, enumerar, cronometrar, ni decirte cómo debes hacer para sentirte vivo.



Nota: Roni al principio desconfiaba y me ha tocado estirar de él. La vuelta ha sido más fácil, sabiendo que ya volvíamos al pueblo, ha estirado él de mí.
Ya veremos si querrá repetir.
:-)










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