domingo, 8 de enero de 2017

Tres en uno.


Cuando el "qué" ya lo tienes claro, no está de más plantearse el "cómo". 

Cómo acercarte a él, cómo disfrutarlo, cómo sentirlo y cómo agradecer todo lo que te puede ofrecer en una mañana soleada de invierno.

Subir al Desierto en bici, dejarla bien aparcada, y salir a correr por sus sendas, caminos y crestas, ha sido una experiencia que la podría calificar de muy completa.








Además, como no llevaba prisa ni me esperaba nadie en meta, tenía tiempo de ir recogiendo aquello que muchos por descuido olvidan por el camino.


Tres en una misma mañana, el silencio de mi bicicleta, la bravura de mis piernas subiendo por las crestas y la alegría de dejar un trozo de Desierto más limpio de lo que estaba.


Nota:
Ahora dentro de un momento cuando me tome la primera cerveza bien ganada, le podéis cambiar el título a esta entrada por el de "Cuatro en la misma mañana".




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