sábado, 27 de mayo de 2017

Cervezas frías allá donde siempre has soñado.


Incluso el mudo de la venta ambulante de cervezas frías en plena naturaleza está complicado.


No basta con madrugar, elegir una ruta a la vez, bonita y concurrida y echarse a caminar por el monte en busca de los primeros clientes.



Hay trepar y subir a los lugares míticos, puntos de reunión de montañeros fatigados y sedientos.



Y vamos, digo yo... si la venta flojea, ¿alguien tendrá que dar cuenta de esas fresquitas cervezas, no?


Tras 21 km de placer por el Desierto,
1.200 metros de desnivel subiendo,
4 horas de patear y limpiar viejos y nuevos senderos,
de charlar con caminantes y ciclistas sorprendidos e interesados al mismo tiempo,



hemos vuelto a perder dinero.




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